La fotografía como tal no apareció hasta el siglo XIX, pero una serie de inventos anteriores le allanaron el camino. Son los llamados dispositivos visuales, como la linterna mágica o la cámara oscura, la cual era ya era conocida por Aristóteles, aunque él la utilizaba para observar eclipses solares. Durante los años 1820 y 1830, se desarrollaron y mejoraron múltiples dispositivos o juguetes visuales aplicables a la ciencia y al entretenimiento, como parte del progreso científico-técnico de estos años. La fotografía fue uno de estos dispositivos, uno que cambió la historia.
La cámara oscura es el antepasado más significativo de la cámara fotográfica, pues permitía proyectar en una habitación a oscuras las imágenes del exterior, aunque del revés, a través de un pequeño orificio en la pared. Muchos intentaron hacer mejoras en el dispositivo para capturar las imágenes proyectadas en materiales sensibles a la luz, y Joseph Nicéphore Niépce sería el primero en conseguirlo.

Fotografía de unos tejados tomada por Niépce en 1827. Se trata de la primera fotografía de la historia.
El científico aficionado francés consiguió realizar la primera fotografía estable registrada en 1827. Niépce tomó un sistema de cámara oscura y colocó dentro una placa recubierta de betún como material fotosensible. Dejó el dispositivo en el ancho de su ventana, exponiendo la placa a la luz durante 8 horas. Niépce nombró a esta técnica “heliografía”, y resultó en la fotografía que titularía “Vista desde la ventana en Le Gras”.